La esperanza.
Tocó su mano.
-¿No despertará nunca?-preguntó por décima vez.
-No despertará nunca, David.-dijo el médico tras tocarle el hombro.-Lo lamento, pero creo que lo mejor será dejarla ir.
-¡Eso no! Sólo seis meses. Sé que despertará.
El doctor no emitió palabra alguna, y salió de la habitación. David no encontraba palabras para describir como se sentía ahora. Miserable, tal vez. Inservible, puede ser. No le encontraba sentido a la vida, y aquellos seis meses que estaban por venir marcarían su vida para siempre. No imaginaba su vida sin su adorada Anastacia.
Durmió en el hospital, como era de esperarse. No había dormido en casa desde hacía tres meses.
A la mañana siguiente el doctor irrumpió en la habitación, interrumpiendo así las pesadillas de David. Se disculpó y dirigió su mirada alegre al joven que se encontraba enfrente de él.
-¿Noticias, doctor?-preguntó David esperanzado.
-Afortunadamente, sí.-tocó el hombro del muchacho y lo apretó ligeramente.
-¿Cuáles? ¡Dígame!-gritó el chico impacientado.
-Tenemos una última solución. La operaremos nuevamente, esperaremos los mejores resultados.
-Lo que sea, doctor.
-La operación es muy costosa.
-Doctor, no me importa. Sólo quiero de vuelta a mi esposa, ¿está bien?
Los ojos de David se llenaron de lágrimas y comenzó a llorar de felicidad. Aún existía una vana esperanza, y quería que fuera la última. Quería a su esposa de vuelta. No quería tener que pensar en eso todas las noches.
El día de la operación llegó y el doctor estaba contento y emocionado. David no había dormido la noche anterior. Se había dedicado a orar en nombre de su esposa.
Intrudujeron a Anastacia al quirófano y David moría por los nervios.
Pasaron las horas, y trascurrían los minutos. Nada ocurría.
Luego de veinte horas exactas, el doctor salió del quirófano con la cabeza en alto y una amplia sonrisa. Antes de poder decir algo, David se arrodilló en el piso y comenzó a llorar contra él.
Cuando logró calmarse, el doctor le informó el estado de su esposa, y que efectivamente, se recuperaría. David, era sin duda el hombre más feliz de todo el planeta tierra. Y probablemente, del universo.
Por; Cathiie.
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podría ser buena historia, su redacción deja mucho qué desear
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